lunes, 15 de diciembre de 2008

Compartiendo


No sabíamos nada de el
nos nos dirigíamos hacia allí
el no nos esperaba
una vez mas el destino mandaba.

El periplo era hacia otro lugar,
Granada nos esperaba.
Surgió de la nada,
una decisión bien tomada.

Partimos al amanecer
en las negras paramos a comer.
Gran pescado comimos frente a la mar
el Bar Manteca nos cobijaba.

Gran amor sentíamos ya entonces
igual que el de ahora pero menos maduro.
Viajábamos con ganas, muchas ganas,
ganas de compartirlo todo el uno con el otro.

Y compartiendo nuestras vidas
llegamos a el.
Allí nos esperaba, para ofrecernos
una puesta de sol jamas olvidada.

Esperamos largo rato tumbados
risas y arrumacos nos protegían
Cabo Gata se iluminó y ahí estaba,
el sol dulcemente se acostaba.

Gran cabo el que nos dio amparo
en un atardecer que jamas olvidaré,
no por su calidez, ni por su colosal belleza,
tan solo porque lo disfruté con mi amada princesa.

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